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04/10/2016

¿El comportamiento de mi perro es normal?

En la actualidad existe un tema que es considerado en el ámbito de la Medicina Veterinaria de gran observación, se trata de “las estereotipias”, estas son conductas compulsivas repetitivas, que siempre tienen la misma secuencia y sin embargo no poseen ninguna función. Es decir, el perro desarrolla el mismo comportamiento una y otra  vez sin que este vaya caminando a conseguir algún fin concreto.

A veces se usa para describirlas con un término de Psicología Clínica Humana, trastorno obsesivo compulsivo, aunque no hace referencia exactamente a las mismas manifestaciones, ya que en las personas que sufren este desorden aparecen también pensamientos obsesivos, cosa que no podemos afirmar ni demostrar, por ahora, en los perros. En los animales en libertad no observamos este tipo de conducta de nuevo la domesticación, y sobre todo, el confinamiento, dan lugar a una conducta anormal que vemos en nuestros animales domésticos y en animales de granja, zoológico y de perreras, criaderos y hogares de recogida.

¿Cómo se detecta?
Está comprobado de que exista predisposición de sexo y edad para desarrollar estas conductas, los comportamientos más frecuentemente observados son los siguientes:

  • Morderse el rabo: dan vueltas sobre sí mismos y a veces se causan lesiones más o menos graves.
  • Dermatitis acral (dermatitis) por lamido: se trata de lamerse compulsivamente sobre todo las extremidades siempre sobre el mismo punto y sin parar llegando a producirse heridas y ulceraciones. Aquí habría que destacar primero otros tipos de dermatitis que puedan causar esas lesiones realizando un protocolo dermatológico completo.
  • Cazar moscas o cazar bichos: miran fijamente a un punto e intentan morder algo en el aire. En ocasiones, algunos animales desarrollan una conducta consistente en perseguir sombras o luces de manera muy repetitiva, como por ejemplo los reflejos del sol en el reloj o en las gafas de sol.
  • Síndrome del perro enjaulado: caminan de un lado a otro de la jaula, siempre igual y pueden ladrar o no. Este ladrido no es en respuesta a un estímulo, y la cadencia es siempre la misma. Los perros alojados en este tipo de instalaciones durante largos periodos presentan varios comportamientos anormales, repetitivos o “estereotípicos”, como andar en círculos, andar de un lado a otro, saltar las vallas o ladrar.


  • Agresión auto dirigido: gruñidos o ataques dirigidos a sí mismos, hacia alguna parte de su cuerpo (patas o rabo), o hacia objetos inanimados, como su plato de comida.

También existen otro tipo de conductas, las cuales no se deben de confundir con las estereotipias:


  • Pica (ingestión de materiales no comestibles): la pica se produce cuando el perro ingiere sustancias u objetos que no son propios de su alimentación habitual. Otra clase de pica es muy frecuente, junto con la coprofagia, es la ingestión de piedras. La pica es una parte de la conducta normal de exploración en los perros jóvenes y por eso es mejor proporcionar un entorno enriquecido variado que satisfaga las necesidades de exploración segura.
  • Polidipsia: las causas de la conducta potencial del exceso de consumo de agua incluyen: conducta de juego, conducta compulsiva y conducta inducida por estrés. Como algunos otros comportamientos, el juego con el agua y su consumo pueden volverse compulsivos. Esto es evidente cuando el juego con el agua sustituye una variedad de otras actividades importantes anteriores y al animal se le distrae progresivamente con más dificultad.
  • Polifagia: es la ingestión de una cantidad de alimento superior a la normal. Esto puede ocurrir cuando haya un cambio en el ambiente animal o si aparece en determinados contextos, por ejemplo, sólo en presencia del propietario. También se deberían averiguar si realiza esta conducta sustituyendo una variedad de otras actividades importantes anteriores y al animal se le distrae de ello progresivamente con más dificulta o bien realiza de forma muy repetitiva e invariable y además sin ninguna función aparente.
  • Anorexia: la anorexia se refiere tanto a la pérdida del apetito como simplemente a la disminución. Por ejemplo, un perro que este estresado puede perfectamente dejar de comer si no hay en el interior del comedero un trozo de plástico, pelota, o lo que sea, incluso durante días. El perro en este caso elige un objeto y si no es introducido en el comedero no come por lo que representa una forma del trastorno compulsivo y más si el propietario al prestarle atención le ha estado reforzando esta conducta, es decir, le introduce el trozo de la pelota en el interior del comedero para que el perro coma.

Para diagnosticar cualquier comportamiento inadecuado antes descrito, es necesario que primero el Médico Veterinario realice un examen neurológico, una exploración general del animal y una analítica sanguínea, para conocer si estos trastornos son causados por una enfermedad crónica neurológica. O bien en los casos de dermatitis acral (dermatitis) por lamido es imprescindible realizar un protocolo dermatológico completo.
El historial médico que el dueño del paciente brinde suele ser muy útil para averiguar si la estereotipia tiene una causa orgánica o no. Existe otras causas frecuentes descubiertas como la famosa frustración que esta se refiere a la situación en la cual un animal está motivado para realizar una conducta, pero se le impide hacerlo; también otra causa asociada con este tipo de comportamientos es la ansiedad a la separación.
En la actualidad las “estereotipias” han sido muy estudiadas por etólogos (estudioso del comportamiento natural del perro) caninos especialistas, ya que precisamente ellos se encargan de estudiar el comportamiento animal, y han conseguido crear tratamientos para interferir en la conducta compulsiva. Uno de los tratamientos más empleados consiste en cambiar el entorno del animal y las interacciones sociales para proporcionar más coherencia; modificar la conducta; y en muchos de casos, una intervención farmacológica.
Cuando detectemos alguna anormalidad en el comportamiento de nuestra mascota es importante reportarlo con un Médico Veterinario especialista o en este caso con un etólogo, para poder conocer la posible causa y poder definir una terapia que nos ayude a erradicar o disminuir la conducta de nuestro animal.

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