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03/10/2017

¿Nuestros perros sufren alergia al polen?

El calor, las lluvias de estos meses, el aumento de las horas luz. La primavera irrumpe con fuerza y, con ella, las alegrías. Los humanos no somos los únicos que sufrimos los efectos de primavera: cada vez más perros y gatos son alérgicos al polen. El número de perros alérgicos ha crecido de forma espectacular durante los últimos años. Hasta el punto de que casi uno de cada siete perros padece algún tipo de alergia, no sólo al polen primaveral sino también a las pulgas, a los alimentos, al polvo e incluso a ciertos tejidos, como el nylon®.

Al igual que ocurre en las personas, las alergias caninas implican que el sistema inmunológico del perro reacciona de un modo exagerado ante la presencia de ciertas sustancias. En el caso de las alergias al polen en perros, el animal es demasiado sensible (tiene hipersensibilidad) al polvillo cargado de gametos (cédulas sexuales) masculinos que liberan los vegetales durante la primavera con el fin de reproducirse.

¿Cómo podemos reconocer la alergia al polen de nuestra mascota?
Mientras que algunos de nosotros nos prevenimos con antihistamínicos y a veces hasta mascarillas, con el fin de no inhalar el polen, para el perro es más complicado esquivar los granos. Por eso, cuando la primavera explota, conviene reconocer al perro alérgico, con el fin de protegerlo de sus adversos efectos.
La primera pauta es vigilar el comportamiento del perro. Un perro alérgico se rasca y lame con demasiada frecuencia para frenar la comezón. Esta es una señal llamativa que puede advertir de que es hora de visitar al Veterinario. Un perro que se rasca la piel con las patas, e incluso muerde la zona afectada, es difícil de ignorar.
Estos comportamientos compulsivos son señales de que el peludo amigo puede ser alérgico al polen. La picazón (prurito) suele extenderse al hocico y alrededor de los ojos. Además, puede afectar a los ojos, a los oídos e infectarlos y también a las axilas, donde la piel del perro es más delicada.

El perro alérgico se restregará y lamerá con especial ansia durante sus salidas al aire libre. Este comportamiento será aún más frecuente si pasea por zonas con vegetación a la que sea sensible; bien sea el césped u otros tipos de plantas o arbustos. Un perro alérgico que inhala polen puede sufrir una virulenta reacción en su cuerpo. Un perro con alergia al polen presentará enrojecimiento en la piel e incluso, pérdida de pelo. Como respuesta a las evidentes molestias, el can con alergia lamerá de un modo compulsivo la piel.

Cerca del 70% de las enfermedades de piel en el perro se deben a algún tipo de alergia. Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, hay que acudir al Veterinario. El médico canino podrá tratar al perro, y cuando sea necesario, proporcionarle una medicación adecuada que le proteja del polen.

Las alergias al polen en perros, como ocurre en las personas, no suelen desaparecer. Pero algunas medidas sencillas si ayudan a disminuir sus efectos. La primera premisa es alejar el polen (o sustancia alérgeno) del perro. Un consejo es limpiar con atención las patas y almohadillas del animal tras los paseos.
Los baños del perro son otra eficaz forma de acabar con los restos vegetales que hayan podido quedar atrapados en el pelaje del amigo de cuatro patas. Por último es muy importante no ejercitar a un perro alérgico cerca de la vegetación a la que es vulnerable. Hay que evitar la actividad física del perro en una zona de riesgo, ya que la reacción alérgica aún puede ser más intensa.

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Bibliografía
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