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06/01/2016

El gato persa

Las evidencias arqueológicas indican que los gatos de pelo corto aparecen en las pinturas y arte egipcio hace 4.000 años. Pero la historia de los gatos pelilargos se hunde en los misterios del tiempo.
Pocos felinos salvajes poseen el pelo largo, exceptuando al lince o al leopardo de las  nieves (que no son de pelo largo, sino que lo tienen más denso y largo de lo normal). 

Parece que las raíces del gato persa se unen, efectivamente, a la antigua Persia, actualmente llamada Irán. En el año 1620 Alfred Edmun Brehm compró  allí unos gatos de pelo largo y se los llevó a Italia. Unos años más tarde, el naturalista Nicolás Claude Fabri de Pieresc compro varios gatos de la región de Angora (hoy conocida como Ankara, en Turquía) y los llevó a Francia. Cuando los primeros gatos de pelo largo aparecieron en Inglaterra (la segunda “cuna” del persa), los llamaron “gatos franceses”.

gato persa

No se sabe con exactitud si los gatos de Irán y los de Ankara pertenecían a la misma raza. Hoy en día se acepta el hecho de que existen varias razas de pelo largo en el este de Angora, que son peludos, ligeros y activos de tamaño medio, mientras que Alfred Edmund describía un animal de pelo largo de gran tamaño y torpón. También hay que destacar que existen gatos de Angora grises y azules en el sur de Siberia.
Tampoco se puede explicar el hecho de que estas regiones, normalmente muy cálidas, hayan dado lugar a gatos de pelo largo, que suelen ser comunes en climas fríos. Hay quien opina que entre los ancestros de estos pelilargos hay gatos siberianos que inicialmente entraron en Asia. Otros creen, como hemos comentado, que fue una mutación espontánea de gatos de pelo corto que fue perpetrada por la domesticación humana.
Así  pues, aunque existen diferentes versiones del origen del gato persa, todas apuntan a una región de Irán, Turquía y Afganistán como su tierra nativa.

gato persaEn Inglaterra, la segunda madre adoptiva del Persa, comenzaron a criarse gatos de raza durante el siglo XIX. Durante finales de este periodo comenzó a hacerse una separación entre gatos Angora Turco, más largos y flexibles, de pelo sedoso pero no tan abundante, de los gatos Persas, más masivos, de orejas redondas y pequeñas, aunque de hecho, solo los gatos azules eran llamados Persas, realmente, el resto eran llamados “gatos pelilargos”.
Se crearon clubs para registrar las razas estos animales, y en 1871 se creó el primer show mundial en el Crystal Palace de Londres. El padre de la moda de criar gatos podría decirse que es el inglés Harrison Weir, que fue el promotor de este primer show. Los gatos sólidos eran especialmente apreciados, sobretodo el color azul y negro.

El gato Persa llegó a América durante los años ochenta del siglo XIX y se convirtieron en gatos muy populares.  Curiosamente el primer gato pelilargo importado a EEUU era un gato negro procedente de España. 

Los primeros persas tenían una cara más estrecha y el pelo no era tan denso. Los criadores de persas han trabajado muy activamente, y el look actual del persa es muy diferente del original. El persa actual puede tener el pelo tan largo como hasta 10 cm.
Durante la mitad del siglo XX los criadores americanos aumentaron su esfuerzo en aumentar los rasgos particulares del persa, tratando de crear un gato más masivo, corto, de cabeza muy redonda y nariz chata. Como resultado de este esfuerzo, aparecieron persas extremos (también llamados Peke-Persian o Peke-faced). El primer gato de este tipo se considera que nació durante los años veinte.
  
El gato persa es un gato de tendencia tranquila, el típico gato de sofá. Eso no quiere decir que haya persas más juguetones, y todos disfrutan de sus sesiones de juegos.
El gato persa es uno de los gatos más particulares por su especial fisonomía, y requiere, generalmente, de más cuidados por parte de su familia humana. Su larguísimo pelo hace que sea indispensable un cepillado casi diario para evitar nudos y enredones. Estos nudos una vez hechos son muy difíciles de quitar, y hacen daño al animal. Además se beneficiará de alimentos como la malta, para evitar las bolas de pelo.

También es conveniente dar más baños a este tipo de gato, pues la grasa hace que se enrede más el pelo. El baño además elimina mucho pelo muerto y esto hace más fácil su peinado y también dejará menos pelos por la casa.
Sus grandes ojos en su carita plana hacen que en ocasiones se genere lagrimeo. Hay que prestar especial cuidado a esta zona y limpiarla con regularidad, por todo esto, esta raza es para personas con tiempo para dedicarle, puesto que su bello aspecto requiere esfuerzo.

gato persaMucho se ha hablado respecto a la salud del gato Persa, sobre todo lo concerniente a su especial fisonomía: lagrimeo de ojos y dificultad para respirar por su nariz pequeña.  
Actualmente se ha trabajado mucho para solucionar estos problemas y criar gatos Persas más sanos, por lo que hay menos problemas de lagrimeo y problemas respiratorios, en parte por la predilección de gatos de expresión “abierta” (ojos separados, nariz ancha) en detrimento de gatos con ojos juntos y nariz estrecha. No obstante, existen algunas líneas que aún mantienen esos problemas. Lo mejor es informarse bien antes de adquirir a nuestro felino.

Una enfermedad que se detectó en los gatos Persas fue el PKD (enfermedad renal poliquistica) aunque actualmente hay una prueba sencilla para detectarlo y está por erradicarse.  
Además, se han asociado algunos problemas oculares y de piel a la raza. A pesar de todas estas advertencias, el Persa es una mascota excelente, un tranquilo compañero, de singular belleza, y normalmente con una buena salud.

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