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29/08/2016

¿Qué errores cometemos los dueños primerizos?

Hay algunos errores específicos que se repiten siempre en casi todos los primerizos. Son errores que pueden afectar gravemente tanto a tu perrito, como dificultar nuestra convivencia, por lo que aquí te traemos una lista de las cosas que NO debemos hacer con nuestro primer compañero.

1. Tomar a tu cachorro como un “muñeco”
No es un muñeco, tiene necesidades corporales imprescindibles, comer, dormir….; y realiza también funciones vitales imprescindibles, como defecar u orinar. Necesita de al menos un paseo diario por la calle, interactuar con otros perros y necesita de tu afecto. Así que lo más seguro, es que el primer mes en tu casa, marque (orine) en alguna esquina fuera del periódico.

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2. Incorporar a tu vida un cachorro que no se adecua a ti
Esto puede complicarnos la vida a ambos y antes de dar ese paso tan importante no estaría de más analizar tu estilo de vida. Si eres una persona tranquila, que gusta de pasar lo fines de semana viendo películas en el sofá de tu casa, no es buena idea tener un Dálmata. De igual manera, un Chihuahua no va a acompañarte a realizar la maratón de tu ciudad.  
Sabemos que quizás estés enamorado de alguna raza en particular, pero los humanos somos animales de costumbres, y modificar nuestro estilo de vida por tu compañero, podría resultarte molesto e irritante. Y quien pierde en esta relación será él.

3. Despedir o saludar a tu perro con excesiva efusividad
Nos vamos a trabajar. Aún nos queda por delante 8 horas de trabajo. Y sabemos que nuestro perro va a quedarse solo por eses espacio de tiempo, aburrido y sin hacer nada, esperando a tu vuelta. Nos sentimos culpables, e irremediablemente al salir y entrar a casa, le recibimos con grititos, abrazos y mucho amor. Toda esa efusividad que a nosotros nos resulta tan adorable, a nuestro perro le está creando ansiedad por la separación, y nerviosismo por la llegada. Son dos sentimientos que harán que tu perro tenga comportamientos poco “civilizados”. La ansiedad puede llevarle a morder tus cosas cuando no estás presente o empezar a ladrar durante largos y tediosos espacios de tiempo.

4. Darle de comer cualquier cosa
Y no sólo hablamos de alimentos que usualmente nosotros tomamos, muchos de ellos tóxicos o problemáticos para el estómago del perro (como la cebolla o el chocolate).  
También hablamos de aquellos alimentos de poca calidad, alimentos que pueden ser muy baratos pero bajos en nutrientes, y a la larga, ser malos para la salud de tu perro.  
Además, sus heces tenderán a ser mal olientes, algo desagradable que podrías evitarte invirtiendo un poco en la salud de tu mascota.

5. Medicarlos
Las medicinas de humanos NO suelen ser aptas para los perros. No se debe medicar a tu perro bajo ningún concepto, para eso están los Veterinarios. Los efectos de cada medicina no son los mismos en todas las razas ni en sus pesos.

 

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6. Tratarlo como a un niño humano
Tu perro es eso, un perro. A pesar de todo lo que le queramos, de que se comporte como nuestro hijo porque nos entienda a la perfección o nos parezca listísimo. Tratarlo como un niño sólo hará que le cree el llamado “síndrome del perro pequeño”, un comportamiento nervioso, ansioso, encaprichado, celoso y poco amigable con el resto del mundo.

7. Dejar que ladre
El ladrido de los perros es una de las vías de comunicación que utilizan pero no la única. También se encuentra los olores, la posición y movimientos de cola y orejas. Por lo general, los ladridos son utilizados como último recurso o para complementar lo que ya están diciéndote con su cuerpo. Un perro que ladra de forma continua, es un perro con un grave desequilibrio. La obsesión por ladrar puede ser un síntoma más de su ansiedad o su malestar. Puede señalar miedo, odio, nerviosismo, agitación. Hay que encontrar el foco que provoca esta reacción y tomar medidas contra ella. Si te ves incapaz de corregir este comportamiento, lo mejor es acudir donde un especialista.

8. No realizar actividades conjuntas
Este nuevo compañero tuyo, que no es un juguete, que tiene sentimientos, y que es a la vez una especie diferente a ti, con necesidades concreta; es a la vez tu mejor amigo.  
Necesita que pasen tiempo juntos, realizando actividades conjuntamente. Puede ser salir a correr, a andar, jugar con la pelota, enseñarle trucos. Encuentra algo que puedas hacer con tu perro. De esta manera, este aprenderá que al final de toda la semana de espera, tendrá su recompensa y así evitarás nuevamente la ansiedad o la depresión de tu amigo. Así, además, pasará un buen rato contigo.

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